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martes, 30 de octubre de 2012

El olvido que seremos


Nunca he sentido predilección por los libros que hablan de realidades cotidianas, mucho menos por los autobiográficos. El olvido que seremos lo compré por recomendación de una compañera de clase de narrativa. Me fiaba de su criterio, si bien no supe hasta iniciada su lectura, ni siquiera me bastó la reseña de la contraportada, que se trataba de un libro autobiográfico, escrito por necesidad de decir al mundo quién fue su padre y por qué fue asesinado.

Para empezar, el libro está dedicado a Alberto Aguirre y Carlos Gaviria, sobrevivientes, compañeros de su padre en la lucha contra los crímenes e injusticias cometidos en Colombia. La cita que aparece a continuación, antes del inicio del relato de los hechos, me parece tan preciosa que me veo obligado a transcribirla:

Y por amor a la memoria
llevo sobre mi cara la cara de mi padre.

Yehuda Amijai

Después de esto, nos sumergimos en lo que en un principio parece la bonita historia de un hijo y un padre con final trágico. De cómo el padre ama al hijo por encima de sus cinco hermanas, lo sumerge en los libros de ciencia y filosofía de forma paralela a la educación religiosa que recibe en el colegio; y de cómo, gradualmente, el padre se implica de lleno en la lucha contra las injusticias sociales que ahogaban (y aún ahogan) al pueblo colombiano, poniendo en peligro su plaza de profesor en la Universidad, e incluso su vida.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mecanoescrito del segundo origen


Los últimos acontecimientos a nivel mundial nos demuestran que, si no ponemos remedio, nos acercamos a una nueva Edad Media: unos cuantos privilegiados manejan la riqueza y el poder, mientras que otros tienen el privilegio de trabajar por un salario, y una gran parte es la que pide limosna y se muere de hambre. El oscurantismo y la superstición disfrazados de economía global sumen a la sociedad en una absoluta pérdida de valores: lo que importa es salvar el culo, pisotear a los demás si es preciso. Internet ha provocado una apoplejía en los cerebros de la mayoría silenciosa cuyo modo de protesta se produce desde el sofá, con la boca cerrada y haciendo clic en "me gusta". Pero no contentos con eso, nos convertimos en la mayor plaga que afecta a nuestro hogar: el planeta se resiente y se calienta, los recursos escasean, la biodiversidad está en peligro, los bosques arden, afloran las medusas en el mar y los desiertos en la tierra. Comentarios del tipo "el mundo se va a la mierda" están a la orden del día. Así pues, parece un escenario perfecto para derribar hasta los cimientos y comenzar desde cero. Un renacimiento, un segundo origen. Pero ¿cuál podría ser el acto final que la Humanidad se merece? ¿Quiénes deberían ser los elegidos para empezar desde casi cero y volver a repoblar el planeta, si es que realmente nos merecemos una segunda, o tercera, oportunidad?